7/5/14

Como si..



Así, como si fuera un chasquido pero sin “chas”. O sea sin ruido, como si el aire (o el éter como sostenían hace tiempo) se abriese para consumirlo como una medusa consume un bocado de alimento, de esa manera tan artera y sigilosa que puede pasar desapercibida si uno mismo no se percata que ha sucedido algo, algo que provoca una ausencia que antes no era tal, y uno solamente tomaba como natural el hecho que la presencia no tenía cuestionamientos, solo estaba ahí – o allá, pero estaba-. Así se disuelve algo –o alguien, pero me mantendré precavido mencionándolo aún como “algo”- del permanecer cotidiano, o al menos periódico, pero sólido, tangible, palpable y manoseable. Degustable y ostensible, para el caso, aunque también irritable pero sólo a veces – que eran las menos-.
Y como corresponde, no corresponde hacer preguntas, porque, lo sabemos, las palabras son un engendro de los impíos demonios destructores del alma. No es necesario ejercitar palabras cuando ya algo que hay dentro de cada ser comprendió con toda certeza cada vericueto de la cuestión, y ni siquiera pidió ayuda al idioma para categorizarlo, sólo lo vivió como era: degustable, palpable e irritable.
Qué maravilla no necesitar palabras entre seres que saben escuchar la majestuosa música de la ausencia de ellas.

27/3/14

Atrás, arriba y atrás.


La liturgia de unos anocheceres difíciles. Nada fuera de lo común, idas y venidas, no de esos “me vengo, me vengo..!” No, de los otros, de los quisiera que esto no sucediera pero sí, me sucede y justamente cuando menos preparado para que suceda, me sucede. De esos.

Volver en otra piel, o en la misma con algunas grietas (¿porqué todo tiene que ser más áspero que como era?). Como con una luz rebotando indecisa pero aún iluminando. ¿Porqué  decir “volver “ si nunca me fui?  Sólo me tomé un respiro, un tiempo sabático, unas vacaciones, un me hinché las pelotas y por un tiempo quiero rascarme la oreja izquierda con la mano derecha.

En fin, lo nuevo que encuentro es que no veo miradas que miren, sino que sólo están ahí, meramente estando. Y me descubro a mí mismo también con una mirada que no mira, hay otros órganos que registran más, los oídos, ponele. Pero la mirada esquiva, se distrae, descansa donde no hay tensiones. Ya no se sorprende de ver, no se dilatan las pupilas por la atención dispuesta al asombro, no.

Pero bueno, sería penoso no ver.

15/6/11

Agítese y vuelva a servir

La lectura es un don que no se queda sólo en eso: si se agita una y otra vez y se usa con frecuencia, tarde o temprano se alcanza ese placer tanto más sofisticado y exquisito que la lectura. Me refiero a la relectura. De algún modo, la primera lectura (misterio, incertidumbre, sorpresa) nos escoge a nosotros. Pero somos nosotros quienes escogemos lo que vamos a releer. Y, de acuerdo, ya no hay novedad. Sabemos cómo empieza y termina; aunque en ocasiones, cada vez más seguido, descubramos que no recordamos nada del cuerpo de la trama y que nos hemos quedado, apenas, con un perfume inolvidable. Pero el placer de volver allí es el mismo del retornar al sitio de unas vacaciones inolvidables.
Rodrigo Fresán

15/2/11

Fractura

El postrero, quizá debilitado pero viviente estentor de una vida que apenas se quiere asomar a una vejez estoica -soy medio dramático con los desfalleceres del cuerpo- me resquebraja los días.
Una escápula...no, no, sino un esfenoides...tampoco, sino una clavícula, eso, una clavícula fracturada, me enturbia las mañanas.
No tengo demasiada sapiencia respecto a los resquebrajos internos, pero en algún momento siento que algo que desde el nacimiento estaba ahí, sólido, peremne, inalterable, de repente pierde su perpetuidad. Como si todo el ser debiera ser continuo hasta el final, pero reconociendo que raramente es así. Y más: habiendo estropeado -ocupado por chuparle a la vida hasta el caracú- algunos órganos interiores, de esos que todos tenemos pero que rara vez nos ponemos a recordar como propios.
Hoy... no se si volveré a ser el que era ayer.
Pero puede que sea un renacer...

Hoy.
El
parto
me
duele.
(Más por dentro que en la clavícula)